Siglo Xix
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«El Fenix», primera publicación de la Villa de Sancti Spíritus
El 3 de marzo de 1834, tras la aprobación del Capitán General Miguel Tacón, se publicó por primera vez el periódico El Fénix en un pliego de 12 columnas con una suscripción mensual de un peso. El periódico se publicaba los lunes y jueves y contó con colaboradores como el Presbítero Gregorio Quintero.
La publicación en activo más antigua de Cuba
El 1 de abril de 1831, ve la luz en La Habana la Revista y Repertorio Bimestre de la Isla de Cuba, posteriormente conocida como Revista Bimestre Cubana. Dirigida inicialmente por Mariano Cubí y Soler, esta publicación abordaba temas como literatura, historia y economía.
Primera publicación musical
El 1 de enero de 1812 aparece en la imprenta de Esteban José Boloña el “Filarmónico Mensual”, primera publicación periódica en Cuba consagrada a la música. Fue una publicación pionera en su género en la isla.
Una Cartilla para aprender a leer en los campos de Cuba libre
El 1 de enero de 1896 se publica en la imprenta de El Cubano Libre, en Holguín, la Cartilla para aprender a leer en las escuelas públicas del estado, obra del maestro mambí Daniel Fajardo Ortiz. Esta cartilla innovadora utilizaba palabras y frases relacionadas con la lucha armada y el patriotismo para enseñar a leer.
Aparición del periódico reformista El Siglo
El 30 de abril de 1862 se funda en La Habana el periódico "El Siglo", un medio de divulgación de ideas reformistas y centro aglutinador del movimiento del mismo nombre. "El Siglo" fue un periódico que defendió los intereses de los terratenientes cubanos y fue un acérrimo defensor de la esclavitud, aunque también trató temas como la emancipación de la mujer y la libertad de credo.
El “Papel peroídico de la Habana” cambia de nombre
El 2 de junio de 1805 aparece "El Aviso", un papel periódico trisemanal de La Habana que sustituyó al "Papel Periódico de la Havana". "El Aviso" publicó artículos sobre temas como moral, educación, teatros y ciencias, y contó con la colaboración de figuras como Manuel Zequeira y Tomás Romay.
Las Cortes decretan la libertad de imprenta
El 20 de noviembre de 1810, las Cortes españolas decretaron la libertad de imprenta, medida que llegó a Cuba en febrero de 1811 y tuvo un gran impacto en la vida editorial del país. La Constitución de 1812 confirmó este decreto un año más tarde.
Primera publicación para los niños en Cuba
El 20 de diciembre de 1868 aparece en Matanzas "El Periquito", un periódico semanal dirigido a niños que incluía cuentos, poemas y trabajos sobre diversas materias. Su director fue Ildefonso Estrada y Zenea, y contó con colaboradores como Antonio López Prieto y Cecilia del Castillo y León.
La revista El Fígaro
El 24 de julio de 1885 comienza a circular en La Habana la revista ilustrada El Fígaro, inicialmente como semanario de sports y literatura. La publicación evolucionó de ser eminentemente deportiva a convertirse en un "Periódico Literario y Artístico".
La «Revista Minerva» y la reivindicación de la mujer negra
La Revista Minerva, dirigida por Miguel Gualba, fue una publicación habanera que vio la luz en 1888 y se centró en reflejar los problemas y necesidades de la mujer negra en la sociedad cubana de finales del siglo XIX. Colaboradoras como Lucrecia González, Cristina Ayala, África C. de Céspedes y Úrsula Coímbra de Valverde expresaron su pensamiento feminista en sus páginas.
«Revista de La Habana», una joya cultural
La Revista de La Habana, dirigida por Rafael María de Mendive y José de Jesús Quintiliano García, comenzó a circular el 1 de marzo de 1853 y se convirtió en la publicación periódica más representativa de la cultura en la isla. Era una revista de buen gusto y atractiva presentación, con excelente composición tipográfica e impresión, y contó con la colaboración de lo mejor de la intelectualidad de la época.
El primer best-seller cubano
El poemario "Cantos del Siboney" de José Fornaris, publicado en 1855, alcanzó un gran éxito editorial y fue interpretado como un alegato político en contra del régimen colonial español debido a su simbolismo patriótico y revolucionario. La obra evocaba la raza aborigen siboney como símbolo de lo nativo y lo cubano, lo que generó suspicacias en el régimen colonial y fue visto como una expresión del espíritu de rebeldía latente en Cuba.