Breve historia de las tarjetas postales
La postal o tarjeta postal es una cartulina o un cartón fino en cuya tapa principal se plasma una imagen de índole cualquiera. Es un medio de comunicación escrito utilizado para felicitar en los cumpleaños, las navidades o simplemente para enviar un recuerdo; surgido con los objetivos de establecer un medio de correspondencia más económico que las cartas y la transmisión de mensajes cortos, para ser remitida al descubierto, sin sobre. Su evolución a lo largo de los tiempos ha desembocado hasta encontrarlas incluso en formato digital.
Origen
Se tienen referencias sobre un grabador de París, que en el año 1777, ofrecía tarjetas de felicitación para enviar por correo. Al parecer, sin embargo, aún no había llegado el momento de hacerlo. La falta de sobres hacía que cualquiera pudiera leer los textos antes que el destinatario real.
Ya en el siglo XIX, propiamente en el año 1865, el Consejero de Estado de Prusia, Heinrich von Stephan (1831-1897) propuso, durante el Quinto Congreso Postal de su país, la circulación de cartas oficiales sin sobre, como medio de comunicación rápido, accesible y económico. La propuesta no tuvo mayor repercusión y la idea se olvidó durante cuatro años.

En 1869, el doctor Emmanuel Hermman (1839-1902), Catedrático de Economía en la Academia Militar de Wierner-Neustadt en Austria, publica el 2 de julio en el diario austriaco Neve Freir Presse el artículo titulado “Nuevo medio de correspondencia postal”, un estudio sobre el sistema postal austriaco de esa época, donde exponía un nuevo medio de comunicación diferente a la carta convencional, gracias al cual, fuera más sencillo y rápido para las personas comunicarse entre sí, y a un costo menor, tras hacer circular como correspondencia privada varios trozos de papel al descubierto, sin sobre, pero franqueados.

La idea de Herrmann ganó adeptos, logrando interesar al Director de Correos y Telégrafos de Viena, el barón Adolf Maly que promovió una ordenanza real al respecto que fue aprobada el 1 de octubre de 1869. Unos días después la Administración editó la primera TP oficial bajo la forma de entero postal.
Su forma era rectangular con unas dimensiones de 12,2 X 8,5 centímetros. Se presentaba en impresión negra sobre un cartón de color crema. En su anverso, un marco de doble orla que contiene en el centro de la parte superior un arco con la inscripción “Correspondez-Karte”; bajo esta los escudos de armas imperiales austro-húngaros. En el ángulo superior derecho se observa un sello de dos coronas con la esfinge del emperador Francisco José I. Completan la descripción del anverso tres líneas reservadas a la dirección del destinatario. En el reverso figura la mención según la cual la Dirección de los Servicios de Correos declinaba toda responsabilidad en cuanto al contenido de la correspondencia. La tarjeta obtuvo un gran éxito vendiéndose un millón y medio en un mes.

Expansión
Este nuevo invento tuvo una gran acogida, ya que solo en el primer año de su producción se enviaron miles de tarjetas postales en todos los países europeos Estados Unidos y Argentina, llevando a los particulares a editar sus propias tarjetas (privadas) que, a diferencia de las oficiales, requieren de la adhesión de un sello para ser enviadas. Durante la década de los 70 los impresores privados, sobre todo alemanes, franceses y estadounidenses, logran que sus gobiernos liberalicen esta actividad, ya que hasta ese momento era un monopolio estatal, naciendo una pujante industria.

El masivo uso de las tarjetas en los países industrializados condujo a la creación, el 15 de septiembre de 1874 de la Unión Postal General, durante la celebración del Congreso Postal de Berna (Suiza) bajo la dirección de Heinrich von Stephan, cuyo objetivo era crear una organización que regulara las actividades postales en todos los países.
Cuatro años más adelante, en 1878, la organización cambiaría de nombre a Unión Postal Universal (UPU) como se le conoce hasta nuestros días. Es precisamente en este año, cuando la UPU marca acuerdos históricos para el desarrollo de la tarjeta postal. En primera instancia, se decide estandarizar el formato: 14 X 9 centímetros; fijar una tarifa postal única para los miembros afiliados a la UPU; acuñar dos lenguas en los títulos impresos, el del país de origen y el francés; la circulación e intercambio a nivel internacional de las postales, así como la edición privada de las mismas. Por último, se llegó al acuerdo de que habría una clasificación de la correspondencia, en tres clases: cartas, tarjetas-postales y papeles impresos (incluidos los papeles de negocios). La Administración también ayudó a la difusión de la TP, al hacer uso de ellas para plasmar la celebración de diferentes Exposiciones y Conmemoraciones nacionales o internacionales celebradas a finales de siglo.
Todos estos acuerdos generaron que la tarjeta postal se convirtiera en mayor medida en el medio de comunicación preferido de las personas, donde podían hallarse en constante comunicación, y sentirse cerca de sus seres queridos, amigos y colegas, aunque éstos se encontraran en cualquier lugar o país alrededor del mundo.


Nacimiento de las postales ilustradas
Las características de las primeras tarjetas postales eran las siguientes: las dimensiones podían variar de una tarjeta a otra; su circulación solamente se llevaba a cabo en el interior de cada nación, pues no se podían enviar tarjetas postales de un país a otro, por falta de una reglamentación internacional; los timbres destinados para el envío de las postales, estaban ya integrados en la propia tarjeta; no contaban con imágenes y estaban impresas solamente en blanco y negro o sepia.
Alrededor de 1872 se inicia en varios países como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos una comercialización de tarjetas postales que contenían en su reverso alguna pequeña imagen con diferentes temáticas, como lugares, personajes, edificios, monumentos, entre otros. Sin embargo, la verdadera “Edad de Oro” de las tarjetas postales fue a finales del siglo XX: su gran popularidad hizo que varios fotógrafos se interesaran e inventaran un nuevo sistema de postales decoradas. Esta modificación hizo que la postal tuviera un nuevo giro en su existencia: ya no solo eran un objeto para enviar mensajes eficientemente; estaban dejando de ser meros vehículos de transmisión para convertirse también en objetos de recuerdo; por lo que la unión con el turismo era inevitable, ya que los viajeros querían compartir imágenes de los lugares o monumentos que habían visitado.
De hecho, la primera tarjeta postal ilustrada conocida es la que muestra la imagen de la torre Eiffel (1889); aunque se suele señalar 1893 como el año en el que se empezaron a comercializar postales ilustradas para vender al público general durante la celebración de la Exposición Universal en Chicago.

“Como todos los grandes inventos, la postal ilustrada ha provocado una revolución silenciosa en nuestros hábitos. Nos ha librado en secreto de la fatiga de escribir cartas. Todavía hay hombres vivos que pueden recordar los días en que se consideraba necesario e incluso delicioso escribir cartas a los amigos. Eran tiempos de ocio. Felizmente, la postal ilustrada ha liberado al autor moderno de esta esclavitud. Anteriormente, cuando un hombre iba al extranjero se veía obligado a apartarse del escenario para escribir laboriosas descripciones del mismo a sus amigos en casa. Ahora simplemente compra una postal en cada estación, garabatea algunos palabras a lápiz y lo publica, lo que realza los placeres de viajar”. Con estas palabras describía el periodista británico James Douglas, en 1893, el alcance de las postales como medio de comunicación.
Gracias a los avances técnicos de impresión y a los menores costos de producirlas, fabricar tarjetas se convirtió en una actividad de jugosos beneficios destinada a un público cada día más amplio.
La gran aportación que tiene la tarjeta postal a partir de ese momento, es “acercar las imágenes a millones de personas y convertir en producto masivo de consumo aquello que había permanecido como objeto de culto para la burguesía funcionaria y la élite intelectual de los países modernos”.


Cambios en el diseño
El último cambio sustancial y definitivo de la TP se realizaría en la primera década del siglo XX. Hasta este periodo, la normativa de Correos obligaba a los usuarios a escribir sus mensajes en el frente de la postal, muchas veces sobre la ilustración, reservando el anverso para el nombre, dirección del destinatario y los timbres. En Gran Bretaña, para dedicar más espacio al mensaje se propone dividir mediante una línea el anverso de la postal en dos partes, reservándose el lado izquierdo para la escritura y el derecho para la dirección. De esta manera, la ilustración de la postal no se dañaba, apreciándose mejor al ocupar todo el espacio. Esta medida fue recogida en 1905 por la Unión Postal Universal y generalizada a todos los países.

Durante este periodo, la postal vive años de prosperidad, convirtiéndose en el medio de comunicación más popular. Se encuentran en cualquier establecimiento y se benefician de una tarifa reducida. Las ediciones de postales son más variadas.
Aparte de las vistas de monumentos y paisajes, se abre un amplio abanico temático: vida cotidiana, trajes regionales, desnudos, fauna, flora, armas, mecánica, felicitaciones, deportes, aviación, automoción, realeza, tauromaquia. Cada día hay más coleccionistas, clubes y asociaciones cartófilas, revistas y exposiciones. También influye en ello, la aportación de los grandes artistas de la época (pintores, ilustradores, dibujantes, fotógrafos), y por motivos más comerciales, el auge del turismo, la publicidad y el apoyo de la industria impresora.
Respecto a los métodos de impresión, a partir del año 1905 se popularizó la impresión de las TP fotográficas (bromuro). Normalmente, las empresas de artes gráficas eran a la vez impresores y editores. Hay que destacar a las casas Hauser y Menet, Fototipia Lacoste (Laurent), Roisin, J. Thomas, Fototipia Escolá, Purger & Coentre otros.
Entre guerras
Durante este periodo, la tarjeta postal es utilizada como un medio más de comunicación; conoce la censura y es utilizada como instrumento propagandístico bélico (tarjeta postal de campaña), político, social e ideológico.

(I Guerra Mundial)

Aunque en este periodo hay problemas de comunicación internacional y se reducen la calidad de las cartulinas y la capacidad de impresión, no por ello las tarjetas pierden su valor artístico e histórico. Aparece el cartel como elemento difusor y muchas de las TP reproducen esos carteles. Las consignas son variadas: ánimo a los ejércitos en la lucha, caricaturizar al enemigo, llamada a las armas, a la revolución, la salvación de la patria, justificación de la guerra, llamadas a la unidad, la consecución de la victoria, libertad, ayuda en retaguardia, etc.
1946- Hasta el presente
El desarrollo de los medios de comunicación y de la información (transporte, fotografía amateur, prensa escrita, radio, televisión, teléfono, etc.), hacen que disminuya el encanto de la TP y explica en gran parte su declive, y tan sólo aquellas que poseen un sentido artístico, documental, histórico o filatélico son demandadas.

A partir de 1975 aparece una nueva generación de coleccionistas gracias a la publicación de libros y catálogos que tratan el tema, a la organización de exposiciones, y al resurgimiento de asociaciones y club cartófilos. Poco a poco los historiadores, artistas, publicitarios, ONG’s e incluso partidos políticos y sindicatos redescubrieron el valor de las TP.

Actualmente con la aparición de internet, se ha generalizado el uso de postales digitales, que debido a toda la maquinaria multimedia puesta a su servicio (imágenes, sonidos, animaciones, etc.), han cautivado y atraído a millones de usuarios. No obstante, internet no debe suponer un obstáculo. Debe ser un nuevo medio de comunicación entre coleccionistas, lugar de difusión y exposición, de intercambio y de compra-venta, que ayude a aumentar la calidad y la cantidad de las colecciones, así como un nuevo medio de iniciación para nuevos coleccionistas. Entre las ventajas de las postales digitales, se encuentran la inmediatez y el bajo o nulo costo.

Actualmente, ya no se utiliza la figura del cartero para enviar este tipo de correspondencia, sino que uno puede descargarse una postal de Internet y se envía por correo electrónico. Sin embargo, su significado e importancia siguen siendo el mismo.


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